2010 está siendo un año decisivo para mi vida. Cuando en la pasada Nochevieja bebía, bailaba y reía con familia y amigos, aún no se había producido ese punto de inflexión que perforó mi interior, llegando hacia lo más profundo de mi ser y rompiendo con ciertos aspectos de lo peor que residía de mí. Esa mañana, al ver el abismo y cansado de la vida que llevaba, dije basta y, por primera vez en mis veintitrés años de vida, logré obtener la suficiente e inquebrantable fuerza de voluntad como para empezar a recorrer el camino del cambio que tanto necesitaba.
Ha pasado prácticamente medio año desde entonces, y cada vez me siento mejor conmigo mismo. Mientras escribo estas líneas, he perdido más de dieciocho kilos (una brutalidad para mi cuerpo y mente, teniendo en cuenta que siempre he sido un individuo obeso) y unos cuantos malos hábitos que requerían ser extirpados como cualquier cáncer. En cuestión de muy poco tiempo, reorganicé mi lista de prioridades del día a día y, entre otras muchas cosas, dejé de lado una de las más preciadas.
Desde que el insomnio me condujo en aquella madrugada de noviembre de hace ya seis largos años a abrir este blog, que siempre ha estado presente en mi vida. Este rincón que tengo en la red lo ha sido todo para mí, le he dedicado horas, días en su mantenimiento, tanto en su diseño como en la ardua tarea de escribir entradas prácticamente cada día, procurando de forma indispensable el tratar temas que me interesasen tanto a mí como a mis cada vez más cuantiosos (y valiosos) visitantes, lectores y amigos.
Sin embargo, le dejé de lado. Aquél chico que se podía permitir el lujo de vender y regalar tiempo libre a destajo, cesó de ser tan afortunado; se convirtió en un joven adulto con responsabilidades, trabajo, estudios y un cuerpo que cuidar. Todas esas tardes sentado frente al ordenador y navegando por la red hasta bien entrada la noche se extinguieron para siempre, puesto que no había nada más perjudicial para la salud de uno mismo. Al erradicar ese mal hábito, y engancharme irremediablemente a las redes sociales (todo sea dicho), le di una estocada a esta bitácora que jamás me perdonaré, entrando en una espiral de desgana sin salida, que dio como resultado el cese de las actualizaciones.
Es por ello que este mes de agosto me he propuesto enmendar mi error. Consideré muy seriamente la posibilidad de cerrar el blog (los que me seguís en Twitter lo sabréis), pero terminé por optar por dejarlo en un hiatus indefinido. Hoy decido que ya está bien. Me debo a mí mismo, y también a todos los que me siguen desde el principio, el seguir con esta aventura. Porque iría en contra de mi propia naturaleza el dejarla de lado, y porque una vez me propuse no caer en la “desgracia” de convertirme en un blogger caído. Si he sido y estoy siendo capaz de cambiarme a mí mismo, también seré capaz de reconducir este blog, rediseñarlo de pies a cabeza, apostando por una imagen mucho más sencilla y sin tantos artificios.
Hoy renace este lugar como reflejo del Rafalet en el que me estoy convirtiendo. He cambiado, física y mentalmente, pero el camino sigue y aún queda un largo trecho por recorrer. Y quiero que Crónicas Ibéricas esté a mi lado.
Sed bienvenidos. Una vez más.
Ha pasado prácticamente medio año desde entonces, y cada vez me siento mejor conmigo mismo. Mientras escribo estas líneas, he perdido más de dieciocho kilos (una brutalidad para mi cuerpo y mente, teniendo en cuenta que siempre he sido un individuo obeso) y unos cuantos malos hábitos que requerían ser extirpados como cualquier cáncer. En cuestión de muy poco tiempo, reorganicé mi lista de prioridades del día a día y, entre otras muchas cosas, dejé de lado una de las más preciadas.
Desde que el insomnio me condujo en aquella madrugada de noviembre de hace ya seis largos años a abrir este blog, que siempre ha estado presente en mi vida. Este rincón que tengo en la red lo ha sido todo para mí, le he dedicado horas, días en su mantenimiento, tanto en su diseño como en la ardua tarea de escribir entradas prácticamente cada día, procurando de forma indispensable el tratar temas que me interesasen tanto a mí como a mis cada vez más cuantiosos (y valiosos) visitantes, lectores y amigos.
Sin embargo, le dejé de lado. Aquél chico que se podía permitir el lujo de vender y regalar tiempo libre a destajo, cesó de ser tan afortunado; se convirtió en un joven adulto con responsabilidades, trabajo, estudios y un cuerpo que cuidar. Todas esas tardes sentado frente al ordenador y navegando por la red hasta bien entrada la noche se extinguieron para siempre, puesto que no había nada más perjudicial para la salud de uno mismo. Al erradicar ese mal hábito, y engancharme irremediablemente a las redes sociales (todo sea dicho), le di una estocada a esta bitácora que jamás me perdonaré, entrando en una espiral de desgana sin salida, que dio como resultado el cese de las actualizaciones.
Es por ello que este mes de agosto me he propuesto enmendar mi error. Consideré muy seriamente la posibilidad de cerrar el blog (los que me seguís en Twitter lo sabréis), pero terminé por optar por dejarlo en un hiatus indefinido. Hoy decido que ya está bien. Me debo a mí mismo, y también a todos los que me siguen desde el principio, el seguir con esta aventura. Porque iría en contra de mi propia naturaleza el dejarla de lado, y porque una vez me propuse no caer en la “desgracia” de convertirme en un blogger caído. Si he sido y estoy siendo capaz de cambiarme a mí mismo, también seré capaz de reconducir este blog, rediseñarlo de pies a cabeza, apostando por una imagen mucho más sencilla y sin tantos artificios.
Hoy renace este lugar como reflejo del Rafalet en el que me estoy convirtiendo. He cambiado, física y mentalmente, pero el camino sigue y aún queda un largo trecho por recorrer. Y quiero que Crónicas Ibéricas esté a mi lado.
Sed bienvenidos. Una vez más.



Que orgasmo acabo de sufrir....ay oma! Larga vida a Crónicas!!!
ResponderEliminarY que dure muchos años, feliz andadura en la nueva era Crónicas Ibéricas!!!
ResponderEliminarEsta nueva era promete mucho.
ResponderEliminarEl nuevo diseño, fiel a tu nueva filosofía, me ha gustado. Es mucho más simple y sencillo de mantener (se acabaron "últimas películas vistas", "ultimos bluray"...), pero conserva el mismo estilo.
Y esta portada, ¡telita con la portada!
Re-bienvenido a la blogosfera ;)
Enhorabuena. Sin palabras.
ResponderEliminar¡Bien, hecho, pequeño!
ResponderEliminarMe alegro que al final dejaras Crónicas abierto, espero que se refleje ese nuevo y renovado Rafa del que presumes haberte convertido ;)
Un saludo de tu admirador sevillano favorito :P
Con la publicidad que le has dado en twitter como para que nos decepcionara ahora D:
ResponderEliminarPrimero de todo me alegro que no lo hayas cerrado... pq de verdad que te hubieras arrepentido. Han sido muchos años y muchas horas dedicadas en él como para que muera tan de golpe... yo tmb estuve apuntito de hacerlo... pero no, el blog es para decir lo que te salga del nabo cuando a uno le de la gana, así que me alegro que vuelvas renovado y que se note =)
Casi sin palabras... Y digo "casi" porque quiero decir...
ResponderEliminarBienvenido de vuelta =).
Ya quisiera tener yo tu determinación.
Qué gran noticia amigo!
ResponderEliminarMe gustan tus ideas. Sigue así!
ResponderEliminarpues bienvenido de nuevo! Mala hierba nunca muere que se dice xD Y ole por ti!
ResponderEliminarAhí estaremos pues ;)
ResponderEliminar¡Me alegro un montón guapísimo que regreses!
ResponderEliminarJusto hace un par de dias Sandra me preguntaba por tí, ya que tenía ganas de volver a leerte (y yo).
¡Muchos besitos!
Hola,
ResponderEliminarvaya, se me borró el comentario al intentar publicarlo, ahora no me quedará igual. :) Decía...
No nos conocemos y te sigo desde hace sólo algunas semanas, vía twitter y curioseando sobre todo tus críticas de cine. No sé qué es lo que hace que un blog triunfe, pero estoy convencido de que al menos son necesarios ingredientes como frescura, sinceridad y afán de superación, y tu pareces que las posees elevadas al cuadrado. Por lo que leo tus últimos meses han sido toda una revolución y hay que congratularse de que seas tan generoso de querer compartirla con nosotros los internautas, por cuantas cosas se pueden aprender de gente tan normal como tú. Enhorabuena.
Revienvenido seas entonces ;)
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